La felicidad, cuestión de gustos
Me pregunto si todos vosotros experimentais un subidón de adrenalina después de correr. Yo os cuento mis sensaciones y luego, si os apetece me contais las vuestras. Tengo muy buenos recuerdos de todas las ciudades en las que he estado, y entre ellos siempre se encuentran esas mañanas, a veces tardes, a veces noches, en las que me escapaba a correr. Casi siempre sólo, emprendía camino, y dejaba escapar esas horas que me quedaban para disfrutar. De León, sin duda me quedo con mis noches de carrera hacia un parque muy chulo que había. De Salamanca me quedo con las mañanas de los fines en los que me iba a otro parque muy grande. De madrid me quedo con las noches que me iba a otro parque cerca de mi casa, y con las mañanas de los fines por la casa de campo y como no a veces por el retiro en compañía de mi gran amigo Carlos, de Marbella me quedo con las tardes de polideportivo o paseo marítimo con mi otro gran amigo Javi.
Por que mis recuerdos me llevan a mis días de entrenamiento?. Pienso que el momento de felicidad o subidón que me produce los momentos después de la carrera son magníficos y muy gratificantes.
Bueno muchachos, para ser lunes no está mal.
Por que mis recuerdos me llevan a mis días de entrenamiento?. Pienso que el momento de felicidad o subidón que me produce los momentos después de la carrera son magníficos y muy gratificantes.
Bueno muchachos, para ser lunes no está mal.

2 comentarios:
A las 15 de septiembre de 2007 a las 6:11 ,
Carlos Javier ha dicho...
Muy interesante, Alberto, tu comentario. Has enlazado muy bien el recuerdo tan grato que tienes de las carreras que has hecho en las ciudades en las que has vivido con el subidón que tienes al finalizar cualquier carrera, ya sea de entreno como de competición. En mi caso tengo que decir que puedo tener sensaciones diversas al finalizar una carrera; se da el caso, y es la mayor parte de las veces, en que termino con una sensación muy buena (el subidón) porque mi única pretensión era la de hacer carrera continua sin más, pero no es así si antes de correr tengo un propósito que no se ve cumplido al término de la carrera. Todo lo que digo se entiende, claro está, si no tengo malestar físico.
De los recuerdos podría contar los que tengo junto a amigos de antes y de ahora, de lugares, como el Estadio, dónde he pasado muchas horas y he dado muchas vueltas, los pueblos y ciudades donde he ido a correr.
Tengo que decir por último y para no aburrir, que hay algo tan importante como el correr, cuando estamos practicándolo, que son sin lugar a dudas las personas que nos acompañan y los lugares que habitamos, una confluencia que nos conforma y que nos hace, en definitiva, ser lo que somos.
A las 25 de septiembre de 2007 a las 23:45 ,
JuanCarlos ha dicho...
A mi lo del subidón me pasa aquellos días que haces un entrenamiento en los que sin saber porque te encuentras genial y pareces no cansarte. Y decides subir el ritmo y te vas a por aquella cuesta que a veces se te atraganta y la vences. Cuando acabo de correr esos días mientras estiro si que tengo esa sensación de subidón.
Y en cuanto a los recuerdos pues claro, muchos de esos días en los que voy "super" se quedan grabados en la memoria. Y también aquellos entrenamientos que hago acompañado (yo suelo entrenar sólo), como el que hice con los "granujas" de mis amigos en Marbella.
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